El éxito de un lote en el sector avícola comienza con un meticuloso alistamiento del galpón, que implica un riguroso proceso de limpieza y desinfección de todas las superficies, equipos, y sistemas de bebederos y comederos, seguido de un adecuado periodo de vacío sanitario.
Esta preparación inicial es crucial para reducir la carga de patógenos y ofrecer un ambiente seguro para las nuevas aves. Una vez ingresado el lote, el sostenimiento de la bioseguridad se convierte en la principal línea de defensa, aplicando de manera ininterrumpida medidas como el control estricto del acceso de personal y vehículos, el uso obligatorio de pediluvios y arcos de desinfección, un manejo integrado de plagas y la correcta disposición de la mortalidad.
Mantener esta disciplina sanitaria durante todo el ciclo productivo es fundamental para prevenir la entrada y diseminación de enfermedades, garantizando así la salud de las aves, optimizando los resultados productivos y asegurando la rentabilidad de la operación.
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